EL ÚLTIMO TEMAZO DE JUAN MAGÁN

Soy un chico de barrio. Sé perfectamente diferenciar el acento dominicano forzado, imitado, del acento dominicano de cuna. Tiene una sonoridad mucho más limpia. Sé diferenciar el acento de alguien que solo quiere hacerse el guay por tener amigos dominicanos, del de un dominicano que de verdad es GUAY.

Lo sé porque en mi barrio mis amigos imitaban el acento. Tengo un amigo que se fue a Colombia porque su familia es de allí y se le pegó el acento (o eso nos quería hacer creer) y volvió al barrio hablando con acento colombiano. A su padre no se le pegó, que es colombiano, y se descojonaba mirándole de reojo como diciendo “Mi hijo es gilipollas”. Eso pasa a veces en la vida ¿no? Todo el mundo, incluso la gente que te quiere sabe que estás haciendo el gilipollas, pero nadie te lo dice, porque al final es una forma inocua de ser gilipollas. De hecho la mejor forma de ser gilipollas, sin duda.

Y si, mi amigo lo era, y yo también, porque éramos chavales de 14 años, buscando nuestro lugar en el mundo. 

Yo llevaba el pelo largo por detrás, anillos de oro y el flamenco a todo meter en el coche. Porque yo quería parecer gitano. Seguro que si hubiera tenido familia gitana, hubiera intentado por todos los medios que alguien me relacionase con esa parte de mi sangre… Sin duda, hubiera imitado su acento. Gilipollas, Gilipollas.

Y en parte es porque no había nada más indefenso en mi barrio que un blanquito estudiante de clase media, que paseaba por el barrio con su paga recién metida en la cartera.  15 veces me atracaron a mi.

Tengo otro amigo que iba por ahí diciendo “Soy medio tano” porque su padre era gitano, eso decía él, aunque con los años descubrimos que tampoco, solo que su padre también quería ser gitano pero de gitano no tenían nada. 

Nos debimos dar cuenta cuando se puso una cadena de oro y le quedaba mal.

Éramos todos medio atontados, eso si, eso seguro. Pero visto desde la perspectiva de hoy es todo muy fácil de juzgar. Desde la de entonces molábamos muchísimo más que los que no decían “que lo qué”.

Eso parecía desde dentro. Da gracias que hoy no me puedo mirar desde fuera.

Ayer mismo iba por la calle, y oía a dos chicos con pinta de querer ser Colombianos, imitando el acento (fatal, tipo: “mielda locooo”) mientras hablaban con un colombiano de acento real que se descojonaba, con ellos, y yo de ellos, y viceversa supongo, eran unas risas.

A mi no me parece racista imitar el acento de tu amigo, me parece guay, un juego al que todos jugamos cuando tu grupo de amigos no es el Ku Klux Klan, sino que tiene diversidad en la paridad de la amistad. Cuando sois todos igual de gilipollas, como lo éramos nosotros…. Pero os amáis.

Luego están señores mayores que siguen intentando ser gente guay de 14 años, como JUAN MAGAN… ¿Porqué tiene acento sudamericano? Quiero decir, ya no tiene edad para ir por ahí de “medio tano”, de ir por la calle diciendo que su padre es sudamericano y que, ha pasado 3 semanas en casa de su abuela y por eso se le ha pegado el acento. JUAN MAGÁN es Catalán, debería usar con fuerza la “ele” y poco más.

Juan Magan imita el acento sudamericano para ganar dinero.  En su foro interno quiere ser sudamericano y millonario. Quiere ser un niño de “Ciudad de dios”, que, esquivando las balas se abrió hueco y convirtió su pequeña chabola en un imperio. Un “FiftyCent”, algo así. 

¡Y yo! ¡No te jode! yo también quiero ser ese niño. Pero al final somos lo que somos, ¿O no? 

Había un chaval de mi gimnasio, muy fuete, muy fuerte, fuerte nivel: Me hago ciclos de esteroides para tener músculos ENORMES. La pilila no se le levantará, pero el bíceps.. ¡Hasta el infinito (etc)!

Siempre llevaba camisetas de Superman, Spiderman  y, sobretodo, de BATMAN… Cuando digo siempre, es SIEMPRE. Nunca le vi otra.

A mi me parecía muy tierno. Me hubiera encantado acercarme un día y, tranquilamente, (como os digo, estaba MUY fuerte) decirle: “Oye, tío… NO eres BATMAN”

(A ver si me da una hostia me mata… pero corriendo no me coge)

Creo que el acento Sudamericano de Juan Magán, es la camiseta de Batman del ciclado. 

¿Os acordáis de la famosa historia de un negro, que nadie vio nunca, con una camiseta que ponía: “Perdóname dios por ser negro”… Ese negro que nunca existió, porque no hay nadie tan gilipollas, por lo menos no entre los negros. Entre los blancos quizás si y tiene nombre y apellido Electro-latino: “Juan Magán”. Es un blanquito que quiere “jugar a ser”.

Quizá hasta habrá tenido algún problema con su familia porque no aceptan “que sea sudamericano”… Y es que, a veces, la realidad es difícil de abrazar. Juan: Eres Catalán.

No eres sudamericano, no eres siquiera “Medio Tano”, fíjate, voy a ir más lejos: Estoy seguro de que si fueras Americano, hubieras estado más cerca de dar latigazos que de recibirlos.

Una vez leí en una entrevista que le hicieron que dijo “nací español, pero moriré Dominicano”… Y la verdad es que NO. Perdóname Dios por ser blanco. Da gracias con que naciste humilde y morirás millonario. Eso es verdad. Y además lo has conseguido rimando “Hola”, “ola”, “sola” y “controla”. Te has construido un imperio. Eso no es fácil. Te admiro como hombre de negocios. No lo dudes, tienes un jodido DON (papi).  Y has hecho magia con el auto-tune.

“Magán” viene de “Mago”… “¡Hola!” “¡Ola!” “¡controla!”

No me gusta su música, pero reconozco que si alguien puede mirar a otro pensando “este tío es gilipollas” es ÉL a MI. 

Así que ante todo: “Peldoname si le puyé papi”.

Un abrazo

Charlie Under

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