“Yo es que me pongo una película para relajarme, no para pensar”: Mi razón preferida para el asesinato.

Hay ciertas artes que, por lo que sea, están un poco menos valoradas, o sea, se toman con la liviandad del bien de consumo pero no con el respeto de haber sido raptadas del olimpo de los dioses para exponerlas ante el ojo del asno rebuznante del ser humano, para que al final acabe revolviéndolas entre el heno.